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Felipe

En la vida se acumulan montones de pendientes...
que checar artículos
leer libros apilados que a la mitad dejaron de ser interesantes
estudiar esto o aquello
aprender a hacer tal cosa
checarse los malestares
hacer visitas de placer
hacer visitas obligadas
decirle a las personas cuán importantes son para ti
despeinarse sin importar el qué dirán
etc etc

y damos por hecho que tendremos el tiempo necesario para cumplir con todos, como si lo que hacemos por dejar de hacerlos fuera realmente más importante para nosotros; no para los demás, no para la compañía, no para la opinión pública.

De la noche a la mañana una noticia te puede cambiar, podría resultar que en lugar de los años de angustia por el futuro que te imaginabas, solo te quedan unos meses para caminar, tal vez ni siquiera tuviste chance de meditar y ordenar prioridades para atender lo urgente en primera instancia. Quizá solo tienes este momento para hacer lo que a ti te llene. Siendo así, que los demás hablen, que el mundo se caiga... mi única obligación es ser feliz.
No me preocupa amarte, yo ya sé bien que me amas, no me preocupan quienes no me aman, si yo decido amarles es porque se hace de forma plena, sin esperar algo a cambio. 
Diariamente personas mueren metafórica y literalmente; pero por si fuera poco, hay otras tantas que se ponen el saco de alguna de las opciones.
Y tú vives en mí, cada vez que sonrío y por ti suspiro.



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Loco infeliz

Prefiero estar loca
Pero ser muy feliz
Correr cada que quiera en dirección al jardín
Imaginarme en otros mundos que sé muy bien que existen
Y vestirme según la ocasión y las ganas ameriten. Prefiero estar loca
Que ser infeliz
Tratando de encajar y empolvando mi nariz
Con horas marcadas para cada cosa
Sin buscar la lluvia y volver hecha sopa Prefiero estar loca y atrapar moscos
Hacerlos danzar siempre llenos de asombro
Que el calor de tu cuerpo siempre es algo alarmante
Llama la atención de criaturas parlantes Quiero estar loca, nunca infeliz
Una sirena que te hace reír
En los siete mares saltar entre olas
Y asegurarme de jugar con tu sombra
A mí ningún barco me atemora
Y llegar a la orilla es vencer las boyas
Quédate conmigo, así de loco y feliz
Sé loco, no seas infeliz.

No te quedes sin sentir

¿Recuerdas cuando veías el mundo con asombro?
Cuando mirar el techo por unos minutos te daba toda una gama de personajes de otros mundos, de reinos distintos al tuyo y con vestimenta que en ellos podría causar orgullo.
Eran dragones, brujas y magos, eran luchadores, animales y seres más extraños. Todo cuanto existía en tu imaginario reaultaba sencillo explicarlo, sin importar que los demás no entendieran lo que lea ibas contando.
Hubo un momento en que decidiste dejar de observar, simplemente prestaste más atención a lo que te decían que estaba bien. Dejaste de contar los días para que llegara tu cumpleaños y comenzaste a hacer una carrera para ocultar cuántos has disfrutado. Trabajas día y noche para que todos tus gustos se resuman en objetos que ni son del todo necesarios o modernos. Y entre tanta reflexión de madrugada entiendes que no estás feliz con nada de lo que pasa, que esos dolores de panza sólo son la manifestación de cuanto te ahoga y mata.
Si por el contrario, hicieras lo…

Honestamente...

¿Quién te dice cuántos pasos debes dar para encontrar tu mayor verdad? Porque los estandartes cansan y quien los sostiene no siempre cree ciegamente en su causa. Debes procurar que tu andar siga las hazañas que tus pies desean conquistar, procurando que tus piernas tengan la fortaleza de librar cualquier guerra conservando la inocencia; porque lo maligno ata y enajena, te aprisiona y te avienta para recordarte que no existes sin haber logrado cicatrices. Ya sea en ti o en los demás, la misión es pasar dejando un motivo para recordar, cada quién decide si desea que le recuerden o a las acciones que emprende. En cada camino, trazado por un inexistente destino, todos avanzan a su propio ritmo, haciendo y deshaciendo nudos para construirse un infinito; entre esas telarañas te he mantenido por años pero es hora de que vueles a envolverte en otros brazos. Sentirte amado, ser alabado, que la sangre fluya por tus venas haciéndote sonreír sin cansancio, ritmo acelerado, tensión en los brazos, …