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La cultura de la juventud

Hoy cumplo un cuarto de siglo.
Para todos, llegar a semejante cifra debería ser motivo de alegría y emoción porque hay quienes por desgracia no lo logran o no tienen la salud para celebrarlo o la compañía que les gustaría, en fin... Desde siempre han habido pretextos para todo; hasta para no ser feliz hay razones cuando se es temeroso de la vida.
Como si no fuera suficiente, siempre estamos bombardeados por mensajes que nos dicen que no somos merecedores de semejante felicidad, que necesitamos tener tal objeto, oler de alguna forma, lucir de otra, reír así, comer allá, ser parte de un grupo y pertenecer... para entonces tener un grado de felicidad digno de admirarse y hasta entonces, ilegítimo.
Pero después de pensar seriamente... no tengo ni me interesa convencer a nadie. Quien soy es para mí y para quienes quiero, para compartir con ellos, para celebrar la vida, sumar días y años (como la canción de la señora de las cuatro décadas, quizá), años que sin la compañía de unos cuantos, el apoyo y palabras de otros serían muy parecidos entre sí. Todo suma, todo aumenta.
En un cuento de Jorge Luis Borges un caminante llega a un cementerio donde asustado nota que las lápidas tienen marcadas inscripciones que indican el tiempo de vida de sus ocupantes. Todos de edad muy joven, todos murieron en la infancia; lo que no sabía era que en realidad de trataba de la suma exacta de los días, horas y minutos que les duró la felicidad. En lugar de que se tratara de la suma total de la existencia, sólo contabilizaba los momentos por los que había valido la pena vivir, porque ¿Saben qué? Al final de cuentas, es lo único que tenemos en verdad, lo único que nos llevamos bajo tierra.
Ni joyas, ni apariencias, sólo lo que vivimos... Las experiencias.
Así que valen la pena todas las risas hasta que duela el estómago, el ejercicio que nos recuerda que estamos vivos y que no somos para siempre, los paisajes que nos gustaría almacenar en la memoria, los besos que nos quitan el aliento, las miradas que nos dicen más que toda una enciclopedia e incluso,  las lágrimas que alivian el alma y nos prometen que pronto amanecerá.
Cuando me imaginaba llegar a los 25 pensaba que sería fácil en algunas cosas y más difícil en otras cuentas. Apenas hace un par de días me encontré, sin buscar, un artículo que hablaba sobre "las 6 cosas que creí que tendría a los 25 años" y entre las cosas que se enumeraban están: tener una casa propia, un sueldo cuantioso, hijo, esposo, cuenta bancaria de locura y una vida profesional soñada... yo no me puedo quejar de nada; de todos esos temas he tenido los que he querido y sé perfectamente cuáles no son para mí, cuáles tienen que esperar y cuáles son sólo cuestión de que me lo proponga, así de fácil... la vida es fácil, somos nosotros los que nos la complicamos sumergidos en desear de más donde no hay cupo, ignorando las bendiciones que nos acompañan, echándole la culpa a lo que otros esperan de nosotros o creyendo que la felicidad es darles gusto, confundiéndolo con la comodidad de ceder nuestras elecciones o el temor a enfrentar las consecuencias de asumir las riendas de nuestro propio camino.
No debería haber día que inicie y acabe sin que agradezcamos por ello, a quien sea, a lo que sea, a quienes nos brindaron una sonrisa, nos dieron un abrazo y nos hicieron sentir para bien y para mal que para eso tenemos humanidad.
Por eso siente, arrúgate de soreír y de hacer muecas. No te quedes con nada, que si sólo estás para ti no sirves. La historia nos ha enseñado que siempre se busca dejar huella de alguna forma y qué mejor que estando presente en la vida de otros, estando y aportando.
Muchas cremas antiedad son recomendadas a partir de la edad que hoy inauguro, ese es un tema por el que no me pienso preocupar. Ya lo dijo Kate Winslet... hay que envejecer con dignidad, sin aferrarse al pasado, llevando orgullosos las marcas que la vida nos ha dejado.
Hoy en día me siento plena, satisfecha y feliz. Espero que justo así e incluso mejor, sea para ti porque para eso estamos aquí, por más vueltas que nos guste darle, se trata de crecer y disfrutar, de aprender y dar a otros.
Así que gracias por leerme, gracias por hacer que este día, que mis meses y años valgan la pena.
Un beso.

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