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Australia


Más allá de esas nubes que inundan nuestros días
rebasando las estrellas y los gases allá arriba
superando la atmósfera que esta vida habita
y quemándose como cualquier objeto lo haría...
años luz hay que viajar
generaciones observar.

Vidas enteras de maravillas
civilizaciones que nos visitan
egipto y los incas, pirámides que el aliento quitan.

Me pregunto dónde sería mejor
sumergir los pies cuando hay desesperación
entre una raza que perece, todo parece avanzar sin saberse
hay confines de los que nada se entiende, descubrimientos que nos entretienen.

Y el resultado acordado termina haciendo que olvide el trancazo
después de salir de la nave no tuve palabras para describir lo que estaba mirando
eran suficientes colores para olvidar cualquier vida atrás
demasiada belleza para todavía pedir más.

La señal se pierde cada que me adentro
a las profundidades marinas en las que te encuentro
si me hago koala aquí en Australia
me haría feliz saber que desaparecería,
perderse del mapa ya no es una ilusión
dejar de verte sí la desolación.

Bajo un cielo que observa
entre hojas que refrescan
me quedo aquí arriba
disfrutando de la brisa.

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Loco infeliz

Prefiero estar loca
Pero ser muy feliz
Correr cada que quiera en dirección al jardín
Imaginarme en otros mundos que sé muy bien que existen
Y vestirme según la ocasión y las ganas ameriten. Prefiero estar loca
Que ser infeliz
Tratando de encajar y empolvando mi nariz
Con horas marcadas para cada cosa
Sin buscar la lluvia y volver hecha sopa Prefiero estar loca y atrapar moscos
Hacerlos danzar siempre llenos de asombro
Que el calor de tu cuerpo siempre es algo alarmante
Llama la atención de criaturas parlantes Quiero estar loca, nunca infeliz
Una sirena que te hace reír
En los siete mares saltar entre olas
Y asegurarme de jugar con tu sombra
A mí ningún barco me atemora
Y llegar a la orilla es vencer las boyas
Quédate conmigo, así de loco y feliz
Sé loco, no seas infeliz.

No te quedes sin sentir

¿Recuerdas cuando veías el mundo con asombro?
Cuando mirar el techo por unos minutos te daba toda una gama de personajes de otros mundos, de reinos distintos al tuyo y con vestimenta que en ellos podría causar orgullo.
Eran dragones, brujas y magos, eran luchadores, animales y seres más extraños. Todo cuanto existía en tu imaginario reaultaba sencillo explicarlo, sin importar que los demás no entendieran lo que lea ibas contando.
Hubo un momento en que decidiste dejar de observar, simplemente prestaste más atención a lo que te decían que estaba bien. Dejaste de contar los días para que llegara tu cumpleaños y comenzaste a hacer una carrera para ocultar cuántos has disfrutado. Trabajas día y noche para que todos tus gustos se resuman en objetos que ni son del todo necesarios o modernos. Y entre tanta reflexión de madrugada entiendes que no estás feliz con nada de lo que pasa, que esos dolores de panza sólo son la manifestación de cuanto te ahoga y mata.
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