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Amor eterno


Tengo la costumbre de abrazarte por las noches
ahora que no estás, responde
dame una señal
sé que aquí estás.
Apareces en cuanto te invoco
en pensarte nunca me equivoco
no sé si hay un más allá
pero conmigo te puedes quedar.
Prometo no cobrarte renta
eres silencioso y no comes más de la cuenta
jamás invitas a nadie ni tienes visitas,
creo que soy la única que lamenta tu huida.

Creo que me hace falta dejar de contemplarte
sigo haciendo el super como para cocinarte,
siempre sobra comida y las cuentas ya no quedan
todo se desperdicia como el tiempo que te anhela.

Aunque no volverás
no te dejo de invocar
cualquier malestar
desaparece al poderte imaginar.

No creo que se pueda acabar
no quiero dejarte marchar
y estoy cómoda con tu pijama
inmóvil en tu lado de la cama,
con tu cepillo de dientes
con el que en la mañana cantabas,
tu colección de discos
tan diferentes a los míos
y esas películas que nunca vimos.

Ya nada tiene caso
debería escaparme un rato
dejar este altar / mausoleo
y tomar el sol aunque sea invierno.

Dejaste tanto en mí que ya no encuentro
la forma de resetear mi vida a ceros
sin llevar tu cuerpo a cuestas y las caricias que de pronto parecen ciertas
cuando te sueño y aún me dices que soy tu princesa.

Te fuiste así, tan de repente
dejando a tu perro que ya no me quiere
creo que sabe que odiarías verme
como la piltrafa viviente que sorprendentemente se mantiene.

Te prometo que uno de estos días
volveré a reírme y a vivir con mi clásica prisa
me pondré el vestido que tanto te gustaba, un sombrero y me iré a Irlanda.

Aunque aquí ya no te tenga
no te dejo ir y o acepto que mueras
te mantendré con vida mientras yo sienta
oxígeno corriendo a través de mis venas,
hasta que la memoria lo permita
y la inspiración se agote a sí misma.

Te tengo aquí, al infinito
sólo estás de viaje un ratito,
yo te alcanzo, lo garantizo.

 

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Cerati

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