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Quemarse, arder...


     

...es un arte.


En ocasiones cuando el orgullo te hace pedir a gritos un error para recordarte que eres humano, en los momentos que necesitas caer para levantarte y recuperar el camino que hace tiempo dejaste. Aquellas veces que complaces a todos pero a ti ni un poco... quémate con los demás, en deseos por hacer que valga el sufrimiento de no saber hacia dónde te estás dirigiendo. Quémate en intentos por hacer que los sueños que deseas que sean más que anhelos. Quémate sin preocupación, a lo peor sólo le antecede el temor.

Quémate en ansias por vivir como te gusta, deja de hacerte tonto y disfruta lo que te alumbra. Cada paso que das es sólo carga de tu conciencia y los silencios que guardas una breve parte que mutila tu existencia. Quémate entre tus palabras, di cuanto desees a todas horas. Quema cuando no te sirve, todo lo que infeliz te nubla y enfría las narices. Quema tus talentos, derróchalos y sácales provecho. Quema tu tiempo en lo que te haga sentir pleno. Quema tu vida, que es tuya y de nadie más. Quema los pensamientos que a ningún lado te llevarán.

Quémate con quien valga la pena, arde en pasión con quien te ame de la misma manera. Quémate por dentro cada que le miras, el mayor erotismo usualmente no se toca pero inspira. Quémate en cada caricia, ante el mínimo tacto... todo es increíble y a veces no tiene por qué durarnos. Quémate mientras puedas, después de nada servirá, ama cuanto tengas que mañana seguro no está. 
Quema calorías, cartas que el pasado tengan escritas, quema agonías y seca el llanto con el calor de tu flama encendida. Quema con fulgor, que arda más alla del sudor, quema todo recuerdo e instálate por completo. Crea un fuego eterno, clichés y comunicación en silencio. 

Quema tu pasado, vive el ahora. Las horas pasan y muy pocos lo notan. Quémate y arde, que fluya la sangre. Siente tus instintos y arde, no descanses, quémate y ve cómo todo se expande.




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Loco infeliz

Prefiero estar loca
Pero ser muy feliz
Correr cada que quiera en dirección al jardín
Imaginarme en otros mundos que sé muy bien que existen
Y vestirme según la ocasión y las ganas ameriten. Prefiero estar loca
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Tratando de encajar y empolvando mi nariz
Con horas marcadas para cada cosa
Sin buscar la lluvia y volver hecha sopa Prefiero estar loca y atrapar moscos
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Que el calor de tu cuerpo siempre es algo alarmante
Llama la atención de criaturas parlantes Quiero estar loca, nunca infeliz
Una sirena que te hace reír
En los siete mares saltar entre olas
Y asegurarme de jugar con tu sombra
A mí ningún barco me atemora
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Sé loco, no seas infeliz.

No te quedes sin sentir

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Cuando mirar el techo por unos minutos te daba toda una gama de personajes de otros mundos, de reinos distintos al tuyo y con vestimenta que en ellos podría causar orgullo.
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Honestamente...

¿Quién te dice cuántos pasos debes dar para encontrar tu mayor verdad? Porque los estandartes cansan y quien los sostiene no siempre cree ciegamente en su causa. Debes procurar que tu andar siga las hazañas que tus pies desean conquistar, procurando que tus piernas tengan la fortaleza de librar cualquier guerra conservando la inocencia; porque lo maligno ata y enajena, te aprisiona y te avienta para recordarte que no existes sin haber logrado cicatrices. Ya sea en ti o en los demás, la misión es pasar dejando un motivo para recordar, cada quién decide si desea que le recuerden o a las acciones que emprende. En cada camino, trazado por un inexistente destino, todos avanzan a su propio ritmo, haciendo y deshaciendo nudos para construirse un infinito; entre esas telarañas te he mantenido por años pero es hora de que vueles a envolverte en otros brazos. Sentirte amado, ser alabado, que la sangre fluya por tus venas haciéndote sonreír sin cansancio, ritmo acelerado, tensión en los brazos, …