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Costumbre VS Placer

Los esquemas en que vivimos nos han arrebatado lo que tanto pregonamos y pedimos: LIBERTAD.
...es que siempre resulta más cómodo culpar a otros por lo que yo mism@ no defiendo o no sé obtener. La realidad es que todos somos libres hasta que nuestros propios pensamientos y acciones nos alejan de serlo y nos condenamos a vivir limitados hasta el encierro.
Esa libertad que puede ejercerse desde el mínimo acto, se ve transgredido por descalificativos que nos desvían del rumbo a obtener lo que en verdad deseamos, lo que quisieramos hacer, lo que nos gustaría tener... nos conformamos con lo que nos dicen que está bien y muchas veces seguiría estándolo aún cuando nos damos gusto y consetimos más. Nuestro peor juez siempre seremos nosotros mismos, por eso denuncio las libertades de las que me privo:



Tengo la costumbre de hacer cosas por otros, de postergar mis planes por dar prioridad a ajenos antojos. He pecado de GULA ante tragarme palabras que por gritar muero, sucumbiendo ante la idea de que problemas causarían donde según yo no los veo; todo por mantener la calma, sólo por encajar en un espacio que simplemente no me cuadra. La libertad se pierde mientras más se cede a otras ideas y palabras.

Me han dicho que puedo ser SOBERBIA, que de proponérmelo tacho a cualquiera. La verdad es que puede haber muchas cosas que me alteran y al no comulgar con algo no sé disimular mi enfado. No puedo  fingir que amo algo así como tampoco que no lo idolatro y es entonces cuando me privo de mostrar con frescura cínica mi malestar, sin mandar a quien quiera a la goma y manteniendo a cuestas millones de sombras. Que no por ser menos, ni por ser más altas les tengo miedo ni me encantan. Me enrolo en aparentar lo que me piden que haga, cubro mi expresión para personificar lo que se espera... el papel que se adapta al molde que lo rodea.

Resulta que si mucho anhelo, otro mal poseo. Que por aspirar a más tengo un infierno por pisar, que si las comodidades se concentran en lo deplorable tendría que dejar que pase y no hacer nada por cambiarle. Me intriga ser inestable, conformista y siempre amable ante las habladurías con las que el mundo conspira, simplemente no me incita, quiero más, no es AVARICIA.

En cuanto a la contraparte de en la hamaca echarme, disfrutando de la gloria de sólo ver pasar las horas llegaría el momento en que cuando me concentro deseara de forma siniestra algo o alguien que no se encuentra, causando que ENVIDIA espontánea tenga. ¿A quién se le ocurre ponerme frente a  artículos y aptitudes que aunque busque se me pierden? ¿En qué cabeza cabe que sería buena idea pasearme en la cara todo aquello con que se sueña? Pero en el fondo sé bien aue envidiar es un desperdicio de todo cuanto tengo y por mí misma he obtenido, que es mirar a lo alto a lo que luede estar debajo y es siempre ilusorio, un mero antojo.

Es entonces cuando digo que un descanso me merezco; pero claro, por supuesto sin pasarme de tiempo, que la vida se acaba si me encuentro acostada y todas las actividades no se hacen en la cama. Es mal visto descansar, el chip debe de rodar, que el cuerpo vaya al límite y al hospital nos invite. Es erróneo el forzar querer ir más allá de lo que la energía da, de lo que las ganas traen. Otros cinco minutitos creo que no me los merezco y por ese simple acto quizá ya me vaya al cielo. La PEREZA sólo de hizo para quien tiene mucho tiempo, ¡exacto! los eternos.

Y si en un momento quiero rozar suave tu espalda, dar rienda suelta a las palabras y ver qué se desata, más alla del cuerpo navegando a lo innombrable, la curiosidad me hace presa de la inquisidora imagen que el mundo tenga. El inspirar algunas cosas está mal pues se transforma y como no lo controlan pues que nadie lo viva ni a deshoras. Está mal, es tamal... cucharear no me puede gustar, tampoco nada admirar ni mucho menos recordar. Que la LUJURIA no exista ¡ay! Es el peor engaño de este mundo sexista cuyas aspiraciones distan del pudor machista.

Y el impacto del recuento de tanta pendejada me lleva así al limite de la IRA más baja, según yo con justas causas. Es aberrante, descepcionante que por prejuicios de antaño, mi vida no sea libre como para disfrutar más que a ratos. La furia se me iría corriendo, respirando aire contaminado lejos del cerro pero en el fondo yo misma sé la respuesta: que digan misa y excomulguen pero mi mente es la principal traidora que arde y quema carteles en todas partes, anulando el compromiso de ser honesta antes que con nadie, conmigo.



¿Acaso estoy mal por querer todo quemar?... Que mi fuego se esparza ante la humanidad, causando envidia, siendo motivo de avaricia, en el límite de la lujuria que de consumirse en pereza se confunda sin olvidar que soy soberbia y la gula sin piedad me hunde en la ira de no poder comer un postre más, de que no me quepa otra lágrima para guardar, que me quede con ganas de seducción, si otro rato acostarse lo repruebo yo... esto ya se jodió. Si la costumbre le ganó al placer, mejor me muero pues ya qué.
Dejé de sentir la emoción, controlé de más la situación y la iniciativa se ahorcó porque el deseo fracasó. Su fortaleza no aguantó, era débil como el corazón.
He de perderme lejos de lo conocido, llevándome lejos las disculpas que no he pretendido. 
Disculpo a quienes me limitan empezando por mí misma.
       

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