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Terror al eclipse

Hay quienes creen que por haberte sacado de su vida vagarás sin rumbo alguno o brújula que te guíe, que verás interrumpida tu existencia plena por añorar lo que se ha ido de ti sin previo aviso para no caer de tan alto y que no harás el mínimo intento por forzar los engranes del barco que de no haberse detenido a botarte, seguiría de prisa.

Los agentes grises están seguros de que tu vida es tan gris como la suya y siendo así estarás debastado y sin sueños por cumplir que no conduzcan a la amargura y el desamparo, la venganza y pudredumbre. Así que esperan que permanezcas eternamente inmóvil, oculto entre las sombras porque caíste en su engaño y te has dado por vencido.

Lo que no saben es que después de un mar en calma; o bien, tras la tempestad más aterradora... Siempre hay un nuevo brillo de sol que acompaña al amanecer.

El temor a quedarse ciegos por saberse tan austeros los ha condenado a las cabernas para que cosas elementales no entiendan.

Quiero que su terror al eclipse florezca

Opacaré todo cuanto quiera

Haré mi voluntad justa y bella.

Eclipse sobre arena, bosque y sierra... A todos lados llega y no se altera.
Nada oculto por siempre queda, lo que debe brillar resplandece sin dolencias.

Es hora de que el sol se asome sin demora
Que los astros ocupen sus lugares mientras los gusanos de nuevo se entierran.

       

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Loco infeliz

Prefiero estar loca
Pero ser muy feliz
Correr cada que quiera en dirección al jardín
Imaginarme en otros mundos que sé muy bien que existen
Y vestirme según la ocasión y las ganas ameriten. Prefiero estar loca
Que ser infeliz
Tratando de encajar y empolvando mi nariz
Con horas marcadas para cada cosa
Sin buscar la lluvia y volver hecha sopa Prefiero estar loca y atrapar moscos
Hacerlos danzar siempre llenos de asombro
Que el calor de tu cuerpo siempre es algo alarmante
Llama la atención de criaturas parlantes Quiero estar loca, nunca infeliz
Una sirena que te hace reír
En los siete mares saltar entre olas
Y asegurarme de jugar con tu sombra
A mí ningún barco me atemora
Y llegar a la orilla es vencer las boyas
Quédate conmigo, así de loco y feliz
Sé loco, no seas infeliz.

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Hubo un momento en que decidiste dejar de observar, simplemente prestaste más atención a lo que te decían que estaba bien. Dejaste de contar los días para que llegara tu cumpleaños y comenzaste a hacer una carrera para ocultar cuántos has disfrutado. Trabajas día y noche para que todos tus gustos se resuman en objetos que ni son del todo necesarios o modernos. Y entre tanta reflexión de madrugada entiendes que no estás feliz con nada de lo que pasa, que esos dolores de panza sólo son la manifestación de cuanto te ahoga y mata.
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Honestamente...

¿Quién te dice cuántos pasos debes dar para encontrar tu mayor verdad? Porque los estandartes cansan y quien los sostiene no siempre cree ciegamente en su causa. Debes procurar que tu andar siga las hazañas que tus pies desean conquistar, procurando que tus piernas tengan la fortaleza de librar cualquier guerra conservando la inocencia; porque lo maligno ata y enajena, te aprisiona y te avienta para recordarte que no existes sin haber logrado cicatrices. Ya sea en ti o en los demás, la misión es pasar dejando un motivo para recordar, cada quién decide si desea que le recuerden o a las acciones que emprende. En cada camino, trazado por un inexistente destino, todos avanzan a su propio ritmo, haciendo y deshaciendo nudos para construirse un infinito; entre esas telarañas te he mantenido por años pero es hora de que vueles a envolverte en otros brazos. Sentirte amado, ser alabado, que la sangre fluya por tus venas haciéndote sonreír sin cansancio, ritmo acelerado, tensión en los brazos, …