Ir al contenido principal

Cortázar

Me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar;
Por un azar que no busco comprender, coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Y si nos mordemos el dolor es dulce,
Y si nos ahogamos es un breve y terrible absorber simultáneo de aliento,
Esa instantánea muerte es bella...




Después de varios dimes y diretes, de hacerse del rogar,
de pasar noches en vela y la inspiración robar
ven que te quiero aquí para saciar esta sed, 
el martirio de no tenerte me carcome toda la piel.

       

Odio que te vayas porque sé te he de extrañar;
la prisa por que pasen los días vigila si regresarás
quiero tu boca como obsequio, el más preciado por cierto
y no dejar espacio para que las palabras se digan enmudeciendo.

                            

Todo con rabia, con arrebatos que exaltan
quédate aquí y podría hacerte feliz.

Ya sé cómo serlo yo

...una tarea menos en tu lista, creo amor.

        

Lo que sea que suceda, cualquier cosa que sueñes
jamás olvides que me tienes y los besos que mereces.
Si te vas para ir por menos, todo se olvidará sin pena ni gloria en silencio
la historia será en vano y pronto nadie te ha de extrañar.

      

Te digo quédate conmigo para tomarte de la mano y huír
a confines lejanos donde nada haga falta, ni siquiera sonreír.
Quédate aquí, donde siempre te vea
hasta sin mis ojos, que te veneran como locos.

                                      

Comentarios

Entradas populares de este blog

Loco infeliz

Prefiero estar loca
Pero ser muy feliz
Correr cada que quiera en dirección al jardín
Imaginarme en otros mundos que sé muy bien que existen
Y vestirme según la ocasión y las ganas ameriten. Prefiero estar loca
Que ser infeliz
Tratando de encajar y empolvando mi nariz
Con horas marcadas para cada cosa
Sin buscar la lluvia y volver hecha sopa Prefiero estar loca y atrapar moscos
Hacerlos danzar siempre llenos de asombro
Que el calor de tu cuerpo siempre es algo alarmante
Llama la atención de criaturas parlantes Quiero estar loca, nunca infeliz
Una sirena que te hace reír
En los siete mares saltar entre olas
Y asegurarme de jugar con tu sombra
A mí ningún barco me atemora
Y llegar a la orilla es vencer las boyas
Quédate conmigo, así de loco y feliz
Sé loco, no seas infeliz.

No te quedes sin sentir

¿Recuerdas cuando veías el mundo con asombro?
Cuando mirar el techo por unos minutos te daba toda una gama de personajes de otros mundos, de reinos distintos al tuyo y con vestimenta que en ellos podría causar orgullo.
Eran dragones, brujas y magos, eran luchadores, animales y seres más extraños. Todo cuanto existía en tu imaginario reaultaba sencillo explicarlo, sin importar que los demás no entendieran lo que lea ibas contando.
Hubo un momento en que decidiste dejar de observar, simplemente prestaste más atención a lo que te decían que estaba bien. Dejaste de contar los días para que llegara tu cumpleaños y comenzaste a hacer una carrera para ocultar cuántos has disfrutado. Trabajas día y noche para que todos tus gustos se resuman en objetos que ni son del todo necesarios o modernos. Y entre tanta reflexión de madrugada entiendes que no estás feliz con nada de lo que pasa, que esos dolores de panza sólo son la manifestación de cuanto te ahoga y mata.
Si por el contrario, hicieras lo…

Honestamente...

¿Quién te dice cuántos pasos debes dar para encontrar tu mayor verdad? Porque los estandartes cansan y quien los sostiene no siempre cree ciegamente en su causa. Debes procurar que tu andar siga las hazañas que tus pies desean conquistar, procurando que tus piernas tengan la fortaleza de librar cualquier guerra conservando la inocencia; porque lo maligno ata y enajena, te aprisiona y te avienta para recordarte que no existes sin haber logrado cicatrices. Ya sea en ti o en los demás, la misión es pasar dejando un motivo para recordar, cada quién decide si desea que le recuerden o a las acciones que emprende. En cada camino, trazado por un inexistente destino, todos avanzan a su propio ritmo, haciendo y deshaciendo nudos para construirse un infinito; entre esas telarañas te he mantenido por años pero es hora de que vueles a envolverte en otros brazos. Sentirte amado, ser alabado, que la sangre fluya por tus venas haciéndote sonreír sin cansancio, ritmo acelerado, tensión en los brazos, …