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Odio Blogger

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Esta entrada debió haber llegado mucho antes a ustedes, pero la maravillosa interfase jamás guardó el borrador y se perdió en el ciberespacio y en mi berrinche postergué la publicación pero ganas son eso y el querer decir algo difícilmente se controla... en mí.

En fin...
No sé ustedes; pero en mi caso, el invierno llega cada año independientemente a la fecha en la que la tierra se encuentre. Para mí, sentir el invierno se liga a sensaciones y un conjunto de detalles en el ambiente. Me resulta demandante el cambio de estación cuando se siente que es el momento propicio para escuchar alguna u otra canción.

Desde hace un par de años, la constante con el invierno se la ha quedado Mazzy Star. Con su clásico "Fade into you" nos ofrece melancolía y dulzura desgarradora, tan agridulce como la miel con limón que a estas alturas (gracias a tanto frente frío) me imagino que muchos de nosotros, ya hemos degustado y cuyo sabor explosivo atestiguo en este instante.

El invierno llega a mi vida cuando Fade into you es la canción ideal para escucharse a la mitad de la noche, cuando el frío se acompaña de un viento que sopla sin temor y el silencio que la naturaleza brinda es tan apacible como para pensar en cuanto hicimos y aún nos falta por hacer en los días siguientes, previo al año que está por llegar.

Se trata de la etapa del año en que la soledad apremia a muchos, cuando el recuento de los propósitos por cumplir no puede postergarse más y el cielo recrea historias que han estado mirándonos por cientos de años pero que rara vez tenemos a consideración mirar.

A ritmo de lo que parece ser una despedida, una declaración de incompatibilidad recién descubierta... pienso en todo lo que nos espera por contemplar. Es una combinación de ansiedad y esperanza combinada con la ahora triste estima por quienes no se nos runirán al otro lado del camino. Aún quedan muchas cosas por escuchar, otras tantas por saborear, miles más por descubrir y el fin del mundo muchas veces vaticinado le llega a su momento a cada quien.

Así que sin temores, cadenas o dolores es momento de dejar ir las pasadas estaciones para dar la bienvenida al frío que nok me encanta con todo y su aroma a ponche de cítricos, piñatas y posadas. El invierno de Jack Frost puede comenzar a hacer de las suyas, al final de cuentas en la playa todo se disfruta.

        

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Loco infeliz

Prefiero estar loca
Pero ser muy feliz
Correr cada que quiera en dirección al jardín
Imaginarme en otros mundos que sé muy bien que existen
Y vestirme según la ocasión y las ganas ameriten. Prefiero estar loca
Que ser infeliz
Tratando de encajar y empolvando mi nariz
Con horas marcadas para cada cosa
Sin buscar la lluvia y volver hecha sopa Prefiero estar loca y atrapar moscos
Hacerlos danzar siempre llenos de asombro
Que el calor de tu cuerpo siempre es algo alarmante
Llama la atención de criaturas parlantes Quiero estar loca, nunca infeliz
Una sirena que te hace reír
En los siete mares saltar entre olas
Y asegurarme de jugar con tu sombra
A mí ningún barco me atemora
Y llegar a la orilla es vencer las boyas
Quédate conmigo, así de loco y feliz
Sé loco, no seas infeliz.

No te quedes sin sentir

¿Recuerdas cuando veías el mundo con asombro?
Cuando mirar el techo por unos minutos te daba toda una gama de personajes de otros mundos, de reinos distintos al tuyo y con vestimenta que en ellos podría causar orgullo.
Eran dragones, brujas y magos, eran luchadores, animales y seres más extraños. Todo cuanto existía en tu imaginario reaultaba sencillo explicarlo, sin importar que los demás no entendieran lo que lea ibas contando.
Hubo un momento en que decidiste dejar de observar, simplemente prestaste más atención a lo que te decían que estaba bien. Dejaste de contar los días para que llegara tu cumpleaños y comenzaste a hacer una carrera para ocultar cuántos has disfrutado. Trabajas día y noche para que todos tus gustos se resuman en objetos que ni son del todo necesarios o modernos. Y entre tanta reflexión de madrugada entiendes que no estás feliz con nada de lo que pasa, que esos dolores de panza sólo son la manifestación de cuanto te ahoga y mata.
Si por el contrario, hicieras lo…

Honestamente...

¿Quién te dice cuántos pasos debes dar para encontrar tu mayor verdad? Porque los estandartes cansan y quien los sostiene no siempre cree ciegamente en su causa. Debes procurar que tu andar siga las hazañas que tus pies desean conquistar, procurando que tus piernas tengan la fortaleza de librar cualquier guerra conservando la inocencia; porque lo maligno ata y enajena, te aprisiona y te avienta para recordarte que no existes sin haber logrado cicatrices. Ya sea en ti o en los demás, la misión es pasar dejando un motivo para recordar, cada quién decide si desea que le recuerden o a las acciones que emprende. En cada camino, trazado por un inexistente destino, todos avanzan a su propio ritmo, haciendo y deshaciendo nudos para construirse un infinito; entre esas telarañas te he mantenido por años pero es hora de que vueles a envolverte en otros brazos. Sentirte amado, ser alabado, que la sangre fluya por tus venas haciéndote sonreír sin cansancio, ritmo acelerado, tensión en los brazos, …