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A las nunca y media

Creí que sabía mucho; pero nada,
creí que conocía la soledad,
hasta que pasó el tiempo sin ti.
Reí contigo y supe
que nunca tuve idea de lo que es reír.

Creí saber de música y ahora tu canción favorita
me despierta en las noches con sus acordes ondulantes
y la voz serena.

Creí conocer la paciencia,
pero la incertidumbre es más cruel
cuando tú eres la causa,
los minutos y las horas recorren mi piel
como si les costara trabajo.

Hasta ahora sé como corre el tiempo diferente para los que esperan
y yo te espero,
en la esquina de mis sueños,
en las calles de mi vida,
creo que llegarás a las nunca y media.

NOTA
Este poema no es de mi autoría.

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Entre palabras y comentarios para todo dejar claro, que sepas que me tienes de tu lado y aunque estoy lejos de ti, sigo escribiéndote un rato...
suponía estar dormida pero ahora la cordura no me visita
quiero escuchar cancioncillas, deslizarme entre las cobijas y al cerrar los ojos ver tus pupilas.

El amor, el amor que no entiende que las fechas van más allá de lo que se le impone a la gente
y que por orden social te estremece y aliena para que termines demente
trasroscado diría Bambi a veces
sin que en primavera estemos y se note siempre
ya que el frío, el hielo que me cubre
cala hasta confundirse con lumbre.

Este día celebro que la noche te cubre
en ausencia de mis brazos, proyecto un escape que te cure
que te salve de la soledad, de querer algo más buscar
heme aquí deambulando
llenándote de caricias y cantos
que no sé cuánto tardarás en encontrarlos.

Más allá de lo dicho y lo callado
en el sentir está lo extraño
de igual forma te quiero a mi lado
ser egoísta y devolverte hasta hartarnos
la felicidad …

Sigo aquí

En esta vida que es lo único que tengo, he de decirte que hay mucho que te debo.
Un buenos días cada mañana, el desayuno siempre dulce y listo en la cama, ese beso para despertar y cosquillas para ayudarte a levantar.
Por las tardes el aliento, decirte siempre que en ti creo, que no hay nadie como tú y si lo hubiera no sería igual. Que aunque lo dudes eres mi héroe y no admiro a quien sea que se me ponga enfrente. Un chiste contra el mal humor, con tono oscuro para reír más. Quitarte los zapatos cuando al fin estés en casa y repetirte que te extrañé toda la mañana.
Intermitentes mil abrazos, de mil formas y besos alternados. Cortos, largos, pequeños y grandes, lo que la ocasión, el tiempo y el corazón manden.
Y por las noches una sonrisa, el café para descansar mientras me platicas y reímos hasta que duela la barriga, algunas veces un masaje para la espalda, cuidarte y un abrazo que acabe hasta que el sol se apiade.
Te debo tanto, te debo mucho. Una vida entera de te amos en distint…