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Eterno

 Mucho se ha dicho sobre el tiempo y su atributo de lo eterno.
Poco se habla de que esa característica no aplica con los seres vivos.
Y es esa la razón por la que muchas personas busquen dejar huella, trascender de alguna manera.
Hay quienes lo hacen dejando un escrito o dejándole a este mundo un hijo pero más allá de dejar una huella visible de su existencia, sería más efectivo dejar una huella que cambie el curso de quienes le sigan en el mundo.
La realidad es que en pequeña o gran escala, todos lo hacemos a diario.
Juntos construimos un equilibrio con nuestras acciones.
La ruptura llega cuando confiamos de más en ser eternos, comparándonos con el tiempo y los elementos, porque de pronto con la rapidez de un parpadeo dejamos de existir.

Esa es la cruda verdad.

Nadie nos dice cuánto más podremos compartir con quienes amamos, disfrutar las delicias de la vida y planear a futuro. Hay ocasiones en que nos esmeramos tanto en que las cosas sucedan de alguna forma en específico que en busca de esa perfección las postergamos una y otra vez, llegando a realizarlas nunca.

Diario leemos notas donde alguien ha muerto y alguien ha nacido, es cuestión de enfoques, tal como las fechas del calendario... un día muy feliz para algunos resulta en tragedia para otros cuantos. Pero es algo con lo que tenemos que convivir y que por más que cerremos los ojos seguirá ahí. No se trata de un producto de la imaginación o alguna pesadilla; el despertar es saber que es un futuro inminente para tomar las riendas de lo que haremos al respecto en el tiempo concedido.

No hay que tomarse demasiado en serio, las personas no nos conocen hasta que se los permitimos y nosotros siempre somos el juez más severo que encontraremos en este andar.

La vida no es perfecta y el tiempo en ella es limitado.
Hay que saberlo siempre, no dejar asuntos pendientes para que si un último aliento llegara a tomarnos por sorpresa en verdad hayamos ido más allá que el promedio mortal y nos mantengamos vivos en el recuerdo y cariño de nuestros compañeros de camino.
Hay que abrir los brazos y dejar de temer, que el pensar de más nos priva de gozar; siempre tomando en cuenta las medidas precautorias necesarias. Como la frase que dice: "Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías esperando encontrar la gran felicidad"; también se dice que la búsqueda de la gran felicidad es una escusa para no ser feliz. Lo cierto es que si buscamos algo es porque no lo tenemos, quizá habría que dejar de buscar para darnos cuenta de cuánto poseemos. Hay que atrevernos a afrontar que no duraremos siempre, que sólo es el día de hoy, este instante lo que podemos controlar y lo que nos concierne.

       

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