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Mostrando entradas de febrero, 2010

La rueda de la vida

Cuando hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer a la Tierra, se nos permite abandonar nuestro cuerpo, que aprisiona nuestra alma al igual que el capullo de seda encierra a la futura mariposa.
Llegado el momento, podemos marcharnos y vernos libres del dolor, de los temores y preocupaciones, libres como una bellísima mariposa, y regresamos a nuestro hogar, a Dios.

De una carta a un niño enfermo de cáncer.