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El poder de hacer

¿Cuántas cosas no han estado mal?... sabemos que lo están, incluso nos llegan a molestar y sin embargo las dejamos pasar... no hacemos algo por mejorar.En la filosofía, los sofistas* son los “sabios” que en la Grecia clásica ejercían la profesión de enseñar la sabiduría; no tanto porque supieran mucho de mil cosas, sino que sabían fundamentar sus argumentos a tal grado que convencían a los demás e incluso llegó a considerarles como charlatanes. Más que nada eran ingeniosos y aplicaban esta habilidad para conducir a los demás a creer o a hacer algo.

El poder de nuestro pensamiento, del ingenio y el razonamiento que poseemos como raza humana nos da límites inimaginables, quizá jamás explorados. El miedo, los prejuicios y el odio nos invaden y nublan nuestra concepción del mundo, evitando así que desarrollemos todo nuestro potencial en todos los aspectos: tanto mental como físico y emocional.

Si vemos que algo por el mundo anda mal... no basta con crticarlo; hay que hacer algo al respecto para que mejore. Podemos consolarnos diciendo... "¿Para qué? si sólo soy una vil personilla insignificante?" o bien, podemos adoptar una postura madura y responsable y de esta forma estar concientes de que el cambio empieza con nosotros mismos. Ya basta de echarnos la culpa, de buscar quién hace mal algo, seamos nosotros quienes den el primer paso para finalmente vivir mejor y ser más felices. Los cambios o mejoras que hagamos serán para que seamos nosotros mismos quienes las disfruten, nadie más. Quizá sí, a futuro nuestros descendientes y qué mejor que lograr algo en pro de la humanidad, algo de provecho, para devolver un poco el favor que nos ha hecho la vida de tenernos aquí.

Todo sucede por una razón. Si nacimos no fue por accidente, porque sí, porque así tenía que ser ni nada. Todos y cada uno de nosotros tiene una misión vital en este mundo, es específica, intransferible y sumamente importante. El caos depende del fracaso de éstas misiones. Por ello hay que conocernos día con día; ésto lo lograremos explotando nuestro ser, sacando el máximo provecho de cada una de nuestras capacidades, dejando a un lado todo lo que nos impide abrir nuestra mente.

Poniendo un ejemplo... Nos quejamos de la alza en la gasolina, del pago de la tenencia y mil cosas más. Si bien, son situaciones que nos imponen, también es hora de que busquemos alternativas. El gas, el petróleo y el agua algún día se acabarán, no son para siempre. Ya deberíamos preveer, dejar de ser egoístas y asumir que como seres que se jactan de ser los dominantes del mundo y en conquista del universo, debemos dar soluciones, no simples críticas que además de demostrar descontento, no cambian nada.

¿Quién nos ha dicho que no somos capaces de buscar nuevas fuentes de energía, de producir nuestras propias ideas, de elaborar proyectos que posiblemente cambien el curso de la humanidad?
¡Atrevámonos a pensar, a ser originales, nada conformistas, a luchar por lo que tengamos y dejemos de estirar la mano para pedir algo!
¡Aprendamos a vivir, sin joder a los demás, sin involucrarse con la maldad, que de ahí nunca saldrá!

¡Sea usted original!

         

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Loco infeliz

Prefiero estar loca
Pero ser muy feliz
Correr cada que quiera en dirección al jardín
Imaginarme en otros mundos que sé muy bien que existen
Y vestirme según la ocasión y las ganas ameriten. Prefiero estar loca
Que ser infeliz
Tratando de encajar y empolvando mi nariz
Con horas marcadas para cada cosa
Sin buscar la lluvia y volver hecha sopa Prefiero estar loca y atrapar moscos
Hacerlos danzar siempre llenos de asombro
Que el calor de tu cuerpo siempre es algo alarmante
Llama la atención de criaturas parlantes Quiero estar loca, nunca infeliz
Una sirena que te hace reír
En los siete mares saltar entre olas
Y asegurarme de jugar con tu sombra
A mí ningún barco me atemora
Y llegar a la orilla es vencer las boyas
Quédate conmigo, así de loco y feliz
Sé loco, no seas infeliz.

No te quedes sin sentir

¿Recuerdas cuando veías el mundo con asombro?
Cuando mirar el techo por unos minutos te daba toda una gama de personajes de otros mundos, de reinos distintos al tuyo y con vestimenta que en ellos podría causar orgullo.
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Hubo un momento en que decidiste dejar de observar, simplemente prestaste más atención a lo que te decían que estaba bien. Dejaste de contar los días para que llegara tu cumpleaños y comenzaste a hacer una carrera para ocultar cuántos has disfrutado. Trabajas día y noche para que todos tus gustos se resuman en objetos que ni son del todo necesarios o modernos. Y entre tanta reflexión de madrugada entiendes que no estás feliz con nada de lo que pasa, que esos dolores de panza sólo son la manifestación de cuanto te ahoga y mata.
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Honestamente...

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